En el Marco de la “Semana de la Mujer “, se llevó a cabo en las instalaciones de la Unidad 8 de Los Hornos la puesta de la obra “Yo no Fui”; montaje de fotografía estenopeica, realizada por mujeres internas de la unidad 31  Ezeiza.

Este Conversatorio Visual expuso manifestaciones artísticas en espacios no tradicionales del circuito del arte con el propósito de generar un diálogo activo y reflexivo entre la mirada del artista y la de espectadores.

El encuentro fue coordinado por la Dirección de Vinculación, Gestión y Planificación de Políticas Institucionales, a cargo de Valeria Sampayo la directora de la Unidad 8, Norma Díaz y la Lic. Marisa Fresco Subsecretaria de Promoción de Derechos Humanos, de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, en el marco de las acciones que conjuntas que lleva adelante el Ministerio de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. De la jornada también participaron los subdirectores Eduardo López y Jorge Toranza, personal e internas del Establecimiento.

La fotografía estenopeica es más que una técnica que logra procesos físicos y químico; en ella participan dos factores que la transforman en un medio de expresión: el técnico –proceso que se debe conocer en la mayoría de los casos, para el mejor manejo del aparato fotográfico– y el segundo pero no menos significativo, el del instante retratado o capacidad expresiva. Así, la estenopeica se convierte en proceso de creación donde, más que factores rigurosamente técnicos, recrea sensaciones y comunica a través de la imagen;  se cruza el límite de la técnica y se origina la expresión, haciendo partícipe no sólo a su creador y el aparato, sino asimismo a quien es capturado por la imagen al minuto de ser vista, convirtiéndose en un proceso de interacción triple.

La Lic. Fresco, artista plástica y mentora de la propuesta, juntamente con los artistas Marco Bufano, Leonardo Cavalcante y Sofia Petit de Meurville inspiraron a los espectadores a visibilizar la mirada liberadora que se transmite a través de una cámara fotográfica como una sorprendente herramienta creativa y vectora para expresar vivencias y transmitir sentimientos. Es poder acercar y alejar el objetivo, metáfora de introducirte en tu ser, pero a la vez de tomar distancia de tus preocupaciones, lo que a veces es muy imperioso para entender, procesar y seguir avanzando, expresó Fresco.

A lo largo de la tarde y a medida que se  iban observado las fotografías solo se escuchaba:… Nuestras historias son muy diferentes…el denominador común es estar acá o  haber padecido alguna discriminación por ser mujeres…pero sin embargo, esta discriminación nos une en cierta medida a todas las mujeres, así como a algunas etnias, clases sociales, formas de amar… ¿no somos todas las personas diferentes?…Por lo tanto, es más preciado pensar que lo que nos une es nuestro coraje. Nuestra resiliencia. Nuestras ganas de sentirnos bien con nosotras mismas y con el mundo.

A través del objetivo de la cámara, nos hemos dado cuenta de que la vida sabe vislumbrarse desde muchos ángulos, que consigue tonalidades y claroscuros según la luz que recibas, que tienes que encontrarte en el tiempo adecuado y fijarte en los pequeños detalles que te conceden vivir en el presente, reflexionar, sentir el vendaval y luego el sosiego, y apreciar las cosas preciosas que hay en tu entorno. Porque, inversamente a lo que se cree, para pedir ayuda hay que ser muy fuerte y tener mucha autoestima para asentir una mano abierta y palabras de aliento, reflexionó Cavalcante.

“Las fotografías abren puertas al pasado, pero también permiten echar un vistazo al futuro”. (Sally Mann, fotógrafa acreedora por la revista Time al premio a la Mejor fotógrafa estadounidense)

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